El caviar no se sirve, se presenta. No se come, se saborea.
No se comparte, se celebra.
Esa es la diferencia entre abrir una lata cualquiera y vivir una experiencia digna de un producto único y excepcional.
En Cofré Gourmet lo sabemos bien. Por eso compartimos contigo las claves para disfrutar del caviar como un auténtico experto. Porque cada detalle suma.


Temperatura: el punto exacto
El caviar debe servirse muy frío, pero nunca congelado. La temperatura ideal ronda los 2 grados. Lo mejor es presentarlo en su propia lata sobre una base de hielo para mantenerlo intacto de principio a fin.
Utensilios: solo nácar
Jamás lo sirvas con cuchara de metal. El metal puede alterar su sabor. Nada de cerámica, nada de madera. Solo cucharas de nácar. Es un detalle que marca la diferencia y habla del respeto por el producto.
Presentación: elegante y cuidada
El protagonista debe ser siempre el caviar. Una puesta en escena cuidada, con una base de hielo, unas cucharas de nácar y una bandeja limpia es más que suficiente para realzar el momento.
¿Con qué acompañarlo?
Este es un tipo de caviar que brilla por sí solo, que no necesita otro producto para destacar. Pero si deseas acompañarlo, en Cofré Gourmet creemos que su mejor aliado es una copa de Champagne bien frío.
¿Cómo se degusta?
Coloca el caviar en la punta de la lengua y aprecia la definición y el gran calibre de la hueva. Deja que explote y que esa explosión inunde la boca con su sabor profundo, elegante y persistente.
Una experiencia única
Disfrutar del caviar es un ritual. Cada gesto cuenta: la temperatura, el utensilio, el ambiente. No se trata de un alimento cualquiera, sino de una vivencia que apela a lo sensorial, al tiempo pausado y a lo extraordinario.
En Cofré Gourmet creemos en la autenticidad. En hacer las cosas bien. En respetar el producto, su historia y a quien lo degusta. Y el caviar, cuando es de verdad, no necesita nada más.


